Exconvento Santa María Magdalena Barroco
El Exconvento de Santa María Magdalena se yergue como una joya del barroco novohispano en el corazón de San Martín Texmelucan, Puebla. Construido por los franciscanos dieguinos entre los siglos XVII y XVIII, este templo no sólo responde a una necesidad religiosa, sino también a un contexto histórico y social específico, donde la evangelización y la colonización se entrelazaban.
El origen del convento está ligado a la fundación de San Martín Tlauziutenco, una comunidad creada bajo la batuta del virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, que buscaba establecer un punto de atención espiritual y descanso para los colonizadores españoles en la ruta Puebla-México. La conclusión de esta obra tardó cerca de un siglo debido a las condiciones y prioridades del tiempo, con llegadas y asentamientos específicos marcados por decretos virreinales y eclesiásticos.

De arquitectura específicamente ligada a la Tercera Orden Franciscana, el edificio destaca por su fachada robusta con arco de medio punto y nicho dedicado a la santa que le da nombre, además de la tradicional espadaña que sostiene el campanario. El interior conserva valorizados altares y retablos churriguerescos, tesoros visuales y religiosos que hablan tanto de devoción como de la maestría artística del periodo. El monumental órgano y pinturas complementan un espacio dedicado a la contemplación y al culto que ha resistido el paso del tiempo y las transformaciones.
La remodelación ejecutada a mediados del siglo XX evidenció el interés por conservar y realzar los elementos originales, pues combinó la cantera gris con el trabajo colorido de mosaicos de talavera poblana. Este diálogo entre lo antiguo y lo renovado ofrece una experiencia visual que atrae tanto a fieles como a estudiosos del arte y la historia.
El estatus del exconvento ha pasado por diversas fases desde la desamortización impuesta por las Leyes de Reforma hasta su declaratoria como Monumento Nacional en 1933. Estas vicisitudes no han menguado su importancia; al contrario, han reforzado su función como parroquia y centro de culto, especialmente bajo la atención de la orden franciscana en la actualidad. Su inclusión en la Ruta de los Conventos subraya su valor patrimonial y cultural dentro de la región.
Este espacio es además un referente vivo donde el pasado y la religión convergen, dedicado a Santa María Magdalena pero también a San Francisco de Asís y la Inmaculada Concepción, figuras centrales que reflejan la continuidad religiosa y cultural desde su construcción hasta el presente.
